Y sin embargo, comparado con otras lenguas, el sistema ortográfico inglés puede parecer un dechado de regularidad. Que yo conozca, hay dos lenguas que se llevan la palma en el mundo de las ortografías imposibles: el tibetano y, sobre todo, el gaélico. En ambos casos se trata de ortografías históricas, que reflejaban más o menos fielmente la pronunciación de la lengua hace varios siglos, pero que no se han adaptado a los cambios fonéticos que dichas lenguas han sufrido desde entonces. El resultado son ortografías aberrantes, disparatadas, casi ideográficas, pero que - por lo menos para mí - tienen algo de artístico, de estético, de fascinante.
Veamos algunos ejemplos en gaélico irlandés:
i gcaitheamh, /a 'ga:/, (durante)
ar agaigh, /ar 'ai/, (delante de)
gnóthaigh, /gru:/, (ganar)
d'fhoghlaim (mé), /'do:.lam/, (aprendí)
oíche mhaith, /'i:çe wa:/, (buenas noches)